Vendimia y almuerzo en Casa Bermellón Vendimia y almuerzo en Casa Bermellón - Compartir usando esta imagen
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Vendimia y almuerzo en Casa Bermellón

Desde hoy jueves, mañana viernes y el sábado habrá cosecha vendimial en Bermellón. Quienes lo deseen pueden reservar su lugar de almuerzo y vivir la vendimia en primera persona.

En esta época, los viñedos de Casa Bermellón están listos para ser cosechados. Todo un año de cuidados dio sus frutos, y serán esos frutos los que le darán vida al vino nuevo. Es por eso que jueves, viernes y sábado se realizará en el lugar la cosecha, molienda y llenado de tarzas del viñedo de la finca que corona la casa.

“La cosecha es a mano en cajas de 20 kilos. La uva pasa de ahí a la despalilladora, donde se separa el grano de la uva del escobajo. Luego va a una vasija de 1100 litros, y de ahí a la bodega. Después se hace un trabajo manual de sombrero durante la fermentación alcohólica, mientras que la fermentación maloláctica se hace en barrica”, comentó el enólogo Marc Weiss.

Lo cierto es que, para celebrar este momento, Casa Bermellón abrirá sus puertas tanto jueves, viernes como sábado, para ofrecer almuerzos de cosecha a quienes quieran no sólo degustar sus exquisitos platos, maridados con sus vinos; sino -también- vivenciar de cerca el proceso mágico de la cosecha.

Por supuesto, los cupos son limitados, y las reservas deben hacerse por WhatsApp al +54 9261 7502500.

El menú

Para quienes asistan, podrán elegir la opción de pasos (entrada a elección, principal a elección y degustación de postres). Las opciones gastronómicas, podés verlas haciendo clic aquí; y los valores de esta opción varían según los vinos seleccionados. Por ejemplo, sólo con aguas y café, cuesta $3900 por persona. Con maridaje superior, $5200; maridaje premium, $5700; y tope de gama, $6900.

Pero, también, para aquellos que lo deseen pueden optar por menú a la carta. Las entradas están entre $890 y $1290. Los principales, entre $1590 y $2340; y los postres, entre $860 y $890 la degustación. Si querés conocer cuáles son los platos y recetas con las que te vas a deleitar, hace clic aquí.

Más sobre Bermellón

¿Alguna vez viajaste en el tiempo? Seguramente, sí. Cada vez que te encontraste con una fotografía de tus abuelos, cada vez que soplaste el polvo de un libro perdido en un altillo, cada vez que usaste una vieja máquina de coser, cada vez que viste una película de inmigrantes vendimiadores, o la última vez que probaste una lasagna casera…

Eso es lo que suele suceder en Casa Bermellón. Y es que, para empezar, la casa está en un lugar que es, sin ir más lejos, Historia viva: la mítica calle Cobos, en Pedriel, Luján de Cuyo.

En esta zona se pueden encontrar algunos de los viñedos productivos más antiguos de Mendoza, y sobre ella se emplazan muchas de las bodegas más importantes del país. Conserva, también, la impronta de productores de la zona, donde, además de los afamados vinos y las requeridas uvas, se elaboran quesos, dulces, conservas, aceites…

Es una micro-región con una sólida base Histórica y una profunda proyección en el futuro (eso, sin contar el tremendo desarrollo del presente…)

Casa Bermellón es de 1932, y en ella se emplaza una hectárea de Malbec, de 1910. Un viñedo arado a caballo y con irrigación tradicional, en donde se realizan desde entonces todas las labores culturales de manera agro-ecológica.

Allí se viven y respiran las historias de nuestros abuelos, inmigrantes italianos, franceses y españoles, quienes, como todos los abuelos de todas las personas, fueron construyendo nuestro ADN, y entrelazando su cultura con la nuestra, para explicarnos, de repente, por qué nos apasionan cosas que nunca hicimos, o por qué ciertos aromas nos recuerdan a lugares que no conocemos.

Entre esas historias y vidas pasadas (tan presentes) hay bodegueros, cocineras, una modista feminista a la que le encantaban los remates de antigüedades, sobrevivientes de la posguerra que vinieron a "hacer la América". Inmigrantes que, ante todo, superaron adversidades y aprendieron a atesorar los momentos vividos. Tanto así que convirtieron la casa en un "puerto" por donde llegaban y pasaban muchas personas que sentían el calor de ese "puerto-hogar" reflejado en una buena mesa, un buen queso, el vino, la música y la lectura, la alegría.

Casa Bermellón es ese "puerto-casa" lleno de esas culturas inmigrantes que, sin desprenderse de sus tradiciones, aprendieron a amar las de la patria nueva, y abrazaron las costumbres de esta tierra.

Quizás por eso hacemos los vinos que hacemos, y del modo en que los hacemos: porque encontramos en el vino el lugar donde plasmar todos los recuerdos, las historias, las culturas, los sabores y aromas que forjaron este lugar.

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